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Hablar de Casa Rural La Parra 1923 es hablar de tradición, de reuniones con la familia en periodos vacacionales, de deliciosas sobremesas a la sombra de la parra, excursiones en bicicleta, visitas al huerto del abuelo y vendimias. Así era la esencia de esta casa, perteneciente a los bisabuelos de Marisa, nuestra anfitriona. Actualmente se ha convertido en una Casa de Pueblo de alquiler completo que recibe visitantes que buscan disfrutar de naturaleza, de pueblos con encanto y de la tranquilidad que caracteriza la aldea en la que se ubica.

Hoy hemos hablado con Marisa, que nos ha abierto las puertas de su casa para poder compartir con vosotros su bonita historia.

Tras algunos años cerrada, la casa llegó a estar casi inhabitable, hasta que pudo comprarla a la familia. Tras años de dedicación, de reformas y de rehabilitaciones, siempre manteniendo la estructura y materiales de origen, consiguió su objetivo: un espacio acogedor que mantuviera la esencia de siempre. La casa empezó a llenarse de gentío, volvieron las reuniones, las risas y los tintineos de copas llenas de buen vino. Amigos y familia disfrutaban de la casa de nuevo, de paellas, de chuletas y embutido requenense a la brasa y música en directo. Con esto, Marisa pensó que si a sus amigos y familiares gustaba tanto, seguramente a otros también podría atraerles la misma idea. Así empezó este proyecto actualmente hecho realidad.

En 2016 dejó su trabajo y se dedicó de lleno a la aventura del turismo. Estudió, se informó, analizó, observó...¡y comenzó! Casa Rural La Parra 1923 tomó forma de alojamiento. Su nombre, dedicado a su año de construcción y a la protagonista indiscutible de la casa: la parra que plantó su abuelo y que a todo visitante deja impresionado. Aquí, además, el huésped encontrará vigas y ventanas de madera, suelos de barro, muros de piedra, tejados de cañizo, tejas de barro originales, estufas de leña y una barbacoa que se construyó a partir de las antiguas conejeras que había en el corral de la casa. Los muebles, algunos nuevos, otros antiguos y restaurados por ella misma, conviven con cuadros originales y de buenos pintores que han visitado Requena. La decoración de habitaciones y salones como almohadas, cortinas y otros detalles, están hechos a mano por Marisa.

Si añadimos el encanto del interior de la casa al entorno que caracteriza a El Pontón y a Requena, el visitante se encuentra con una escapada con carácter propio, llenando los días de campos de agricultura, paisajes de vid, bodegas, campos de almendros y por supuesto, rica gastronomía de interior.

Sin duda, una casa y una anfitriona dignos de estar en Temps y una experiencia que no queremos que os perdáis. 

Bienvenidos a Casa Rural La Parra 1923.

 

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